Ella cumplía treinta. Arrastraba 30 años sobre su piel adobada de experiencias, sus ojos vieron pasar 30 años, pero su mirada nunca dejó de ser la de sus dulces 16. Había atravesado todas las etapas que una mujer de su edad y época tenía que cumplir: la escuela, la universidad, el posgrado, un trabajo destacado. Creía en Dios (y también todos los que la veían), enseñaba a niños pobres, practicaba yoga, cantaba en un coro solidario. Gustaba del cine arte, lloraba en la ópera y reía en los teatros under de la ciudad. Había sido novia devota y hasta tenía una historia donde le habían roto el corazón. Como él, víctimas los dos de esta ciudad, donde el corazón necesariamente se rompe o se endurece.
Él no se había graduado, no tenía masters, posgrado, MBAs, ni un trabajo destacado. Era de corazón solidario para los más necesitados, aunque sólo juntara tapitas para el Garraham. Íntimo amigo de Dios, cambió el yoga por el gimnasio, cantaba a veces, sólo a veces, en la ducha, lloraba cuando sentía muy dentro alguna zamba o chacarera, tocaba la armónica mejor cuando estaba triste, nunca fue al teatro, amaba el cine y se avergonzaba de su forma de comer pochochos. Fue novio fiel, infiel, engañado y engañador. Generoso en sentimiento, generoso en sonrisas, altruista, siempre que dio nunca volteó la cara para no ver en el ayudado la vergüenza de pedir…
Sus almas moraban con los vientos en los cerros andinos, ese viento que enrojece mejillas y llena pulmones de pureza. A ella, compañera de montañas y montañistas, ya no había cumbre que la intimidara. Sin embargo, el destino la había llevado a la gran ciudad donde en los últimos once años se había vuelto de una adolescente fresca y tierna a una mujer aguerrida, pero que no perdía su toque de espontaneidad, alegría, inocencia y distracción absoluta. Gracias a los dioses ella nunca olvido de qué estaba hecha.
Ella y sus treinta en el bolsillo de su jean Tucci se encontraban tomando un te especiado en una madrugada donde el calor abrasador, avivaba el clima, las pasiones y la noche de la ciudad, en que los últimos se disponían a embarcarse en el sueño reparador. Se preguntaba, ella, cómo haría para superar su última distracción: no había anotado la dirección de su partener nocturno y no sabía cómo contactarlo, ni encontrarlo a esa hora de la madrugada.
Por suerte la misma tecnología que se negó a juntarlos, arrepentida, permitió el encuentro.
Remediada la situación, él llegaba, meticulosamente despeinado, perfectamente desalineado a la moda, a su encuentro. Sus 23 años cargados en su sonrisa. Perfumado con la seguridad de un dandi, que nunca fue. Él se mostraba suelto aunque probablemente un poco inquieto, producto de la ansiedad por lo que iba a encontrar. Ella lo esperaba pensando qué tenía que hacer una chica a la madrugada esperando a un extraño que descaradamente la había encarado desde detrás de una barra de un bar. Sólo una respuesta ameritaba: su inexplicable tendencia a terminar en situaciones impensadas para el estándar de una chica como ella, movida simplemente por la gracia y el placer que le generaba una situación disparada por la ocurrencia asociada a la risa y la alegría y el extraño saber de lo exótico. Exótico, adjetivo que a nadie le cabía mejor que a Él.
Él no paraba de hablar de sus hazañas amatorias, de sus noches de alcohol, de sus noches de alegrías, de sus viajes a los catorce años, de sus controles y descontroles. Ella pensaba qué hacía con esos treinta años inocentes al lado de ese pendejo, de sólo 23 años, amante del vértigo de la vida.
El vivía con los pies en su vereda, el cuerpo en la noche porteña aunque el alma perdida en aquellas empolvadas calles de tierra de su infancia y el corazón junto a sus sueños… allá en las nubes. Ella vivía con el alma apegada a las solitarias y calladas montañas pero escuchaba con atención científica cada uno de sus relatos sobre el ruidoso mundo nocturno de Buenos Aires.
Vaya historia cargada de nostalgias, de amores perdidos, corazones rotos. Esta historia recién comienza, nadie sabe cuánto durará… y si acaso ya no importa, siempre y cuando la condición sea que cada día de historia transcurrido sea disfrutado como el último…
Dos personas semejantes, iguales en su abismo de diferencias… no hablan de amor, no hablan de compromisos a cambio, si lo sueñan. Pero vamos, no son ellos los encargados. Él nunca negaría a belleza tal, su cuerpo, sus besos, sus caricias, sus sonrisas, mucho menos su oído. Es que por más distintos que hoy sean, están benditos por lo mismo: venir de allá, del interior, donde los ojos ven más, los oídos escuchan todo, la risa es más fuerte, es más sincera... y el alma más pura siente de verdad.
Señora de las tres décadas no he alcanzado siquiera mi cuarto de siglo, pero no lo necesito… tengo mi cuarto de cama, que es mucho más divertido que cualquier cuarto de siglo.
Queda usted invitada a ser despojada de sus ropas, sus dudas y sus vergüenzas si es que todavía le quedan…
Que se pudran de celos aquellos que me ven derrochar las gracias que no quiso darles el cielo.
viernes, 19 de febrero de 2010
domingo, 14 de febrero de 2010
"From Your Valentine”
Hoy escribo por una necesidad fisiológica, necesito, realmente necesito sacar mis pensamientos y no encuentro otro modo de deshacerme de ellos, que por este medio… y además me da el placer de poder compartirlo para que a 1 de 10 que llegue a leerlo le sirva.
Hoy, a diferencia de los que saben, de los virtuosos de esto… pienso con los dedos en las teclas y sobre el teclado me abandono a mis pasiones, aquí sentado mirando fijamente el monitor.
Es verdad que he perdido un poco el ritmo con todo esto y que el motor de tantas páginas manchadas, ya no es el mismo…
Pero resulta ser que el viernes fuimos a Dyaboo y entre ferneses con speed y unas chichas heladas, viene Jessi a saludarme con un abrazo, completamente borracha, a contarme que había leído algunas notas, y que había dejado que se le caigan un par de gotas de los ojos… y yo en un acto carente de modestia, le respondo: “y espera a leer la nota de san Valentín”, la noche obviamente continuo, pero venga… que los detalles de cómo termino no vienen al caso ( estoy escuchando flamenco, por eso el “venga” ).
Resulta ser que hoy, día de los enamorados… primero en 7 años que estoy solito solo, y sin amar y sin ser amado… me levanto con 147º Fahrenheit de fiebre y placas en la garganta todas necrosadas. Sin ganas de hacer menos que nada, ceñudo taciturno insoportablemente vivo, decido acribillar el día, sentado en la computadora leyendo algo… hasta que esta misma Jessi pareció haber recuperado la memoria y me pregunta casi exigiéndome de una nota de san Valentín.
Y supongo que ahí va.
Son muchas las historias de este día, tarea del que le interese, investigar… lo cierto es que es muy divertido como los que, llegada esta fecha, odian el amor, los enamorados, a Cupido, a San Valentín que de santo no tiene nada jajaja, y deciden quedarse en su casa, escuchando música triste lenta azul, y mirando fotos de viejos amores, y “la casa inundada del olor a que me faltas”, “y sigue llenando este minuto de razones para respirar” “y porque eres linda del pie al alma” y se llenan hojas de “te amo” y se gasta crédito y se gasta plata y hoy 14 de febrero se ama más que ayer y se ama más que mañana y si hoy me faltas, te extraño el triple, porque de todos los días del año, de los 365, uno solo es el nuestro y no estás… y te espero como quien juega un numero sin fe. Y en el timbre nunca eras vos y los mails nunca fueron tuyos y mi ring tones nunca te encuentran del otro lado… y ya sé porque febrero tiene tan pocos días… porque para el enamorado que pasa san Valentín solo… el 14 de febrero dura 192 horas, y hoy él y ella pasan este día con otro él y ella que casualmente no soy yo ni vos y eso es la tristeza envuelta en cinta de moebius… pero flaco… mañana va a pasar lo mismo: no importa… mañana no va a ser el día de los enamorados… y así piensa la gente que odia el día de los enamorados.
En lo que a mí me toca… un día de mierda... todo enfermo dolor de cabeza, tos, sin nadie que me diga feliz día, ni mucho menos a quien decírselo… pero el día de los enamorados, es lindo, es un día para disfrutar, es una excusa mas para pasar el día con alguien que amas más que al resto de toda la población del mundo… y la puta que no es poca cosa. Y todos aquellos que lo odian jodidamente, y que están, y estamos negados a este día… es porque no queríamos que el día llegue y nos encuentre así: sin nadie a quien hacerle el amor, sin nadie a quien levantarse a hacerle el desayuno sin importar cuán ebrio te acostaste anoche, sin nadie con quien ir al cine, tomar un helado, ir a los bosques, comprarle una rosa, un chocolate, llamarl@ para decirle: te amo te extraño y todas las cosas que cuando estuvimos completa y pelotudamente enamorados decíamos: hablar como bebe, llamarnos: kosa; pishi; chu; pollito; lechón; chancho; conchu; gordi; gor; gordita; bebe; pipi; cielo; piki; minnie; mamor; bruja; morci; chanchito con cola; chinchi; Titi; Bicho; Chipo; Pocha; porota; Mor; Novio; Novia; Porcino; Porcina; Porcis; Mamorcis; Mi vida; Mi Sol; Mi Cielo; Reina; Princesa; Gordindinho; Amorcis; Negra; Mosha; Coaton … entre otros. Y corta vos, no corta vos, corta vos dale… bueno los dos a la vez… dale 1 2 3… no cortaste ¿? No vos tampoco… ay es que no puedo amor… y el otro caso es similar… pero cuando uno si corta… el otro se queda con el tubo en la mano con cara de estar esperando un córner… muerto de amor… porque le cortaron el teléfono… y con voz horrible le cantas canciones de amor… y estas tirado en la cama y: “tengo sed” te voy a buscar agua… si pero no te vayas de la cama… WTF ¡!?!?!
Me muero sin vos, no me dejes nunca, nunca te voy a dejar… la realidad es que las han dejado, nos han dejado y no solo no nos morimos sino que ni fiebre levantamos…
Pero esa sensación de desamor, esa sensación de te falta el aire, de extraño absolutamente todo del otro… esa mentira de: tu dulce nombre no habitará más mi lengua…
Humanos… demasiado humanos… para seguir tropezando y tropezando con piedras muy parecidas…
En fin, se me hace, que el dolor y la desgracia y nuestras mil pestes siempre se hablan exagerando, como si exagerar en este terreno fuese señal de buena educación, en cambio nada se dice, intencionadamente, de que contra el dolor hay un sinnúmero de calmantes, como la narcosis o la febril urgencia de los pensamientos, o quedarse tranquilos en una cómoda posición, o buenos y malos recuerdos, propósitos y esperanzas y muchas clases de orgullo y compasión, o llamar al negro, o algún HK o alguna amiga del alma que tienen casi el mismo efecto que los anestésicos.
Mientras que en los más altos grados de dolor, se nos da muy bien hacer gotear líquidos dulces sobre nuestras amarguras… especialmente sobre las amarguras del alma.
En fin... Una pérdida es una pérdida apenas durante una hora: en cierto modo con ella nos cae un regalo del cielo, una nueva fuerza.
C ´est la vie
Especial agradecimiento a todos los que me brindaron de tan buena manera la forma pelotuda con la cual se llamaban con su pareja.
Feliz Día Enamorados.
Hoy, a diferencia de los que saben, de los virtuosos de esto… pienso con los dedos en las teclas y sobre el teclado me abandono a mis pasiones, aquí sentado mirando fijamente el monitor.
Es verdad que he perdido un poco el ritmo con todo esto y que el motor de tantas páginas manchadas, ya no es el mismo…
Pero resulta ser que el viernes fuimos a Dyaboo y entre ferneses con speed y unas chichas heladas, viene Jessi a saludarme con un abrazo, completamente borracha, a contarme que había leído algunas notas, y que había dejado que se le caigan un par de gotas de los ojos… y yo en un acto carente de modestia, le respondo: “y espera a leer la nota de san Valentín”, la noche obviamente continuo, pero venga… que los detalles de cómo termino no vienen al caso ( estoy escuchando flamenco, por eso el “venga” ).
Resulta ser que hoy, día de los enamorados… primero en 7 años que estoy solito solo, y sin amar y sin ser amado… me levanto con 147º Fahrenheit de fiebre y placas en la garganta todas necrosadas. Sin ganas de hacer menos que nada, ceñudo taciturno insoportablemente vivo, decido acribillar el día, sentado en la computadora leyendo algo… hasta que esta misma Jessi pareció haber recuperado la memoria y me pregunta casi exigiéndome de una nota de san Valentín.
Y supongo que ahí va.
Son muchas las historias de este día, tarea del que le interese, investigar… lo cierto es que es muy divertido como los que, llegada esta fecha, odian el amor, los enamorados, a Cupido, a San Valentín que de santo no tiene nada jajaja, y deciden quedarse en su casa, escuchando música triste lenta azul, y mirando fotos de viejos amores, y “la casa inundada del olor a que me faltas”, “y sigue llenando este minuto de razones para respirar” “y porque eres linda del pie al alma” y se llenan hojas de “te amo” y se gasta crédito y se gasta plata y hoy 14 de febrero se ama más que ayer y se ama más que mañana y si hoy me faltas, te extraño el triple, porque de todos los días del año, de los 365, uno solo es el nuestro y no estás… y te espero como quien juega un numero sin fe. Y en el timbre nunca eras vos y los mails nunca fueron tuyos y mi ring tones nunca te encuentran del otro lado… y ya sé porque febrero tiene tan pocos días… porque para el enamorado que pasa san Valentín solo… el 14 de febrero dura 192 horas, y hoy él y ella pasan este día con otro él y ella que casualmente no soy yo ni vos y eso es la tristeza envuelta en cinta de moebius… pero flaco… mañana va a pasar lo mismo: no importa… mañana no va a ser el día de los enamorados… y así piensa la gente que odia el día de los enamorados.
En lo que a mí me toca… un día de mierda... todo enfermo dolor de cabeza, tos, sin nadie que me diga feliz día, ni mucho menos a quien decírselo… pero el día de los enamorados, es lindo, es un día para disfrutar, es una excusa mas para pasar el día con alguien que amas más que al resto de toda la población del mundo… y la puta que no es poca cosa. Y todos aquellos que lo odian jodidamente, y que están, y estamos negados a este día… es porque no queríamos que el día llegue y nos encuentre así: sin nadie a quien hacerle el amor, sin nadie a quien levantarse a hacerle el desayuno sin importar cuán ebrio te acostaste anoche, sin nadie con quien ir al cine, tomar un helado, ir a los bosques, comprarle una rosa, un chocolate, llamarl@ para decirle: te amo te extraño y todas las cosas que cuando estuvimos completa y pelotudamente enamorados decíamos: hablar como bebe, llamarnos: kosa; pishi; chu; pollito; lechón; chancho; conchu; gordi; gor; gordita; bebe; pipi; cielo; piki; minnie; mamor; bruja; morci; chanchito con cola; chinchi; Titi; Bicho; Chipo; Pocha; porota; Mor; Novio; Novia; Porcino; Porcina; Porcis; Mamorcis; Mi vida; Mi Sol; Mi Cielo; Reina; Princesa; Gordindinho; Amorcis; Negra; Mosha; Coaton … entre otros. Y corta vos, no corta vos, corta vos dale… bueno los dos a la vez… dale 1 2 3… no cortaste ¿? No vos tampoco… ay es que no puedo amor… y el otro caso es similar… pero cuando uno si corta… el otro se queda con el tubo en la mano con cara de estar esperando un córner… muerto de amor… porque le cortaron el teléfono… y con voz horrible le cantas canciones de amor… y estas tirado en la cama y: “tengo sed” te voy a buscar agua… si pero no te vayas de la cama… WTF ¡!?!?!
Me muero sin vos, no me dejes nunca, nunca te voy a dejar… la realidad es que las han dejado, nos han dejado y no solo no nos morimos sino que ni fiebre levantamos…
Pero esa sensación de desamor, esa sensación de te falta el aire, de extraño absolutamente todo del otro… esa mentira de: tu dulce nombre no habitará más mi lengua…
Humanos… demasiado humanos… para seguir tropezando y tropezando con piedras muy parecidas…
En fin, se me hace, que el dolor y la desgracia y nuestras mil pestes siempre se hablan exagerando, como si exagerar en este terreno fuese señal de buena educación, en cambio nada se dice, intencionadamente, de que contra el dolor hay un sinnúmero de calmantes, como la narcosis o la febril urgencia de los pensamientos, o quedarse tranquilos en una cómoda posición, o buenos y malos recuerdos, propósitos y esperanzas y muchas clases de orgullo y compasión, o llamar al negro, o algún HK o alguna amiga del alma que tienen casi el mismo efecto que los anestésicos.
Mientras que en los más altos grados de dolor, se nos da muy bien hacer gotear líquidos dulces sobre nuestras amarguras… especialmente sobre las amarguras del alma.
En fin... Una pérdida es una pérdida apenas durante una hora: en cierto modo con ella nos cae un regalo del cielo, una nueva fuerza.
C ´est la vie
Especial agradecimiento a todos los que me brindaron de tan buena manera la forma pelotuda con la cual se llamaban con su pareja.
Feliz Día Enamorados.
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