Recuerdo hace bastante tiempo cuando empecé a escribir acá, iba a ser una cómica y trillada crónica de 40 días sin alcohol sin sexo… sin placeres bajos, en un, quizás, desesperado intento por innovar en mierdas de desamores… Resulta ser que hoy casualmente dejo de tomar alcohol de nuevo por 83 días – por nada parecido a aquella vieja aversión - o hasta el 7 de mayo que por cierto es mi cumpleaños. Y me asalta una nostalgia, y la veo como la excusa perfecta para saciar esta necesidad, estas ganas de escribir, de que me lean, de compartir. Además es domingo y como dijo F.N, es de noche y solo ahora despiertan todas las canciones de los amantes…
Pienso en el libro que empecé a terminar de leer y cuál será el próximo, pienso que no tengo un verdadero tema del que escribir, pero si muchas ganas… mientras me rasco la espalda con la ayuda de un cuchillo porque no llego con la mano… y ¿por qué? cada vez que quiero escuchar música tranquila mientras escribo, el Winamp me ofrece su mejor repertorio de cumbias y cuartetos. Por fin me decido y pongo un buen tango, en esta tarde gris…
Me gustaría por ejemplo hablar de la falta de amor, no solo hacia el prójimo sino hacia uno mismo… pero la gente ve la palabra amor, y acostumbrada a tanta televisión, y tanta revista Cosmopolitan, lo tildan de cursilería y lo alejan de su finura y su exquisitez y sin poder separarse de su BlackBerry para no quedarse sin aire, siguen navegando sus burbujas sin saber pronunciar la palabra Vogue y jurando amar al personaje televisivo de turno. Mientras ellos aguantan el Jetra dos horas más, para encajar en el after office de las chicas lindas.
Así que decidido, cambio la falta de amor por la abundancia de Hijos de Putas, de forros snobs con lagunas mentales inmensurables, cagadores sin compañerismo que sonríen ante la menor desgracia ajena… y lo que es peor, su supuesta paz interior después de haber cagado a un amigo, a una mina a una persona… pero lo que es aún más aterrador, es que eso sea visto como algo tan normal, que si me estoy prendiendo fuego y vos pasas con una botella de agua te la tomes porque tenias sed… y sea normal, eso es terrible. Mucho mas, créanme para los que venimos del interior – que estoy seguro no somos todos santos – pero al menos no somos hijos de putas horario corrido y si acaso, dejaríamos de serlo en nuestras 2 o 3 horas de siesta. Y como si fuera poco casi convencido de que somos magnánimos bondadosos por naturaleza… me entero que no somos ni siquiera naturales y dicho eso, ahora recuerdo que volviendo de Neuquén una vez hablando con un músico de folclore que viajaba sentado al lado mío, comentábamos como los libros nos iban marcando y cambiando la manera de pensar, de ver las cosas. - justo había salido el tema de la psicología - pero coincidimos en que si tu vieja te dice TE QUIERO, ¡te quiere loco!, no quiere decir otra cosa, mandamos a cagar a la psicología por un momento y lo pochoclera de la película hizo que nos separáramos sin saber nuestros nombres y sin más despedida que seguramente mis ronquidos.
Se me está haciendo tarde para dormir y todavía es muy temprano para madrugar… y entre recuerdos de HDP insisto cuanto amor falta loco, cuanto le falta coger a la gente, darse besos con lengua, tocarle el culo a tu novia en la calle, cuando va a subir al bondi, hay que coger que se viene el fin del mundo… y la paja, si a la paja y no a las pastillas para dormir como dice E.P.
Como es posible un mundo mejor con tanta mina frígida ¿?, que no sabe garchar y pretende hacer el amor, como pretender que abra las piernas si ni siquiera puede abrir los ojos, con un Yogurt Ser en la cabeza, las tetas y el corazón alicatado de siliconas, “minas que les gusta la partuza hasta que alguno las usa, para romperles… el corazón”. Pero tranquilo amigo que la mujer hermosa e inteligente existe y cuando se quede sin batería la BlackBerry… quizás se deje de confundir simpleza con simplicidad.
Bastante obscuro, será el domingo, será la pena de un escritor fracasado, de un pésimo escritor que se da cuenta a veces que poco y nada tiene…
No hace mucho, de hecho hace muy poco me encontraba yo en un pueblito de mi Rio Negro natal, con la mágica compañía de mi vieja, esa mujer increíble que todos conocen, al costado de una pileta azotados por un solazo de domingo, barnizados disfrutando realmente de un cumpleaños de un familiar no del todo cercano. La comida, los circunstantes y los detalles, en esta parte, eran tan impresionantes que carecían de importancia. Empero minutos antes de irnos pasamos a visitar a unos tíos de Tachy, familia de la anteriormente mencionada “familia no tan cercana” y ahí si fue algo increíblemente maravilloso, viven a no más de 200 metros de la casa donde estábamos antes. Yo bajé con el Iphone enchufado, perfumado, vestido todo de blanco con una babucha y con los anteojos de sol puestos – lo comento porque tener todo eso nunca me había hecho sentir tan carente, tan exiguo - era un atardecer perfecto el cielo limpio de nubes parecía una pared y el sol se decidía a bajar siempre por el mismo lado. Interrumpiendo los pensamientos de mi tío nos hicimos presentes en el patio desordenando el silencio mientras nos tobilleaba un cachorrito “ROSENDO”.
- Viste la nueva bestia, este lo encontré un día acá en el patio, lo corrí pa´ fuera con un balde con agua, se ve que lo han abandonado por ahí, y la otra noche que llovió tanto matecito (su hermano) lo encontró en la calle tirado pa´ morirse se ve pobrecito, acá nomas en la vereda viste ¿? Así que ahí no mas lo trajimos para dentro le dimos de comer y ahora se quedo acá con nosotros. Che y ustedes cómo andan ¿? Siéntense Saludamos nos sentamos y enseguida salió matecito a saludarnos también. Habiendo cumplido con el protocolo y después de rechazar los mates mi tío con sus manos entrelazadas sobre su panza, se despega de un suspiro, diciendo: “la tarde muriendo va, sangrando en el horizonte” pero lo dijo como alguien dice –que calor que hace. Y empecé a ingeniármelas para escucharlo cantar.
Y como casualmente le debía una guita a mi vieja, que no tenía para pagarle en ese momento, decidí que no estaba dispuesto a irme con las manos vacías… y exigí, por poco, que si no podía pagar con la moneda de curso legal… recurriríamos a las canciones. Y así fue como imitando a dos nenes se peleaban para ver quien NO cantaba, y yo como buen mediador tomé la decisión de que los dos me hicieran participe de tanto.
Nunca había escuchado a matecito tocar la guitarra, pero sabía que era increíble, aunque no imaginé que lo fuera tanto, tocó un adagio y juro que no recuerdo haber escuchado otro sonido, no sé si pasaron autos, si ROSENDO volteó alguna olla, solo me acuerdo que me imaginaba todo gris, y que tuve que interrumpir con un estúpido: “que hermoso” porque me daba vergüenza emocionarme hasta las lagrimas.
Escuche cantar a mi tío, miraba también lo humilde de la casa que tanto recordaba de fotos, fotos de rollo, de esas que se guardan de a montones en cajas de zapatillas… cantó hermoso, como nos tenía acostumbrados, y me di cuenta, cuanto mucho más que todos tenía el. Y que ricos eran, por tener esa voz y esa manera de tocar la guitarra… y cuan pobre me sentí, cuan nada. Pero feliz porque tenía la posibilidad de que canten y toquen para mi… y era un domingo cualquiera en un pueblito poco conocido, la voz más llena y la guitarra mejor tocada cantaban para mí, lo tuve todo por un rato… volvimos a casa con Mamá Tachy viajando en auto con el estéreo apagado para no olvidar tan rápido. Y no podía dejar de pensar cuantas más estrellas se veían en mi ventanilla y que antes de irnos mamá le dijo… -“hasta lueguito cuídense, no dejes de cantar”- y mi tío respondió entre risas: -“¡QUE NO VOY A CANTAR! SINO CANTO ME MUERO”- se volvió con su sonrisa otra vez a sentarse en el silencio de su patio de tierra.
Y yo me volví pensando: LAS COSAS MAS IMPORTANTES, NO SON COSAS.
domingo, 6 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)